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Por Ismael Rojas Cuellar
Investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) lograron el hallazgo de una nueva especie de planta carnívora en México, la cual fue nombrada Pinguicula brendae, perteneciente a la familia Lentibulariaceae. El descubrimiento estuvo a cargo de los científicos Ernesto Chanes Rodríguez Ramírez y Agustina Rosa Andrés Hernández, en colaboración con el especialista Hiro Shimai, del Glasgow Botanic Gardens.
La especie fue localizada en acantilados de piedra caliza dentro de un bosque mesófilo de montaña en el municipio de San Bartolo Tutotepec, en el estado de Hidalgo. Con este hallazgo, la entidad suma ya diez especies de plantas carnívoras registradas. El descubrimiento fue documentado y publicado en la revista científica Nordic Journal of Botany.
De acuerdo con los investigadores, Pinguicula brendae destaca por su reducido tamaño, de apenas tres centímetros de ancho, así como por sus características morfológicas únicas. Presenta rosetas compactas de tonalidades rojizas o rubí durante su etapa de hibernación, mientras que en verano desarrolla hojas con mucílago pegajoso que le permiten capturar pequeños insectos. Además, produce una sola flor sostenida por un tallo de color violeta-marrón.
La floración de esta especie ocurre entre finales de febrero y principios de marzo, etapa en la que también se analizará la interacción con insectos polinizadores. Posteriormente, en verano, sus hojas se convierten en trampas naturales para obtener nutrientes en condiciones ambientales adversas.
No obstante, los especialistas advirtieron que la planta enfrenta riesgos importantes en su hábitat natural. Factores como el pastoreo de ganado, la quema de vegetación y la extracción por parte de pobladores podrían poner en peligro su supervivencia. Por ello, consideran que debe ser catalogada como “En Peligro Crítico”, debido a que hasta ahora no se tiene registro de su presencia en otra región.
Como parte de las investigaciones en curso, el equipo de la BUAP realizará estudios comparativos con Pinguicula moranensis, así como análisis de fluorescencia para identificar los compuestos que le permiten adaptarse a entornos hostiles. También se estudiará su distribución espacial y las condiciones microambientales necesarias para su desarrollo.
Finalmente, los académicos impulsarán acciones de divulgación con comunidades cercanas para promover la conservación de esta especie. Destacaron que, pese a los avances científicos, aún existen múltiples áreas por explorar en el estudio de la biodiversidad, lo que abre la puerta a nuevos descubrimientos en flora, fauna y otros organismos.
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