ELCONFESOR Amenazas y censura, el sello del “Diablo” Juan Rivera en Chignahuapan




Por Ismael Bermejo

En El Confesionario son muchas las voces que se quejan del mal gobierno que encabeza el presidente municipal de Chignahuapan. En términos generales, todos los sectores de este Pueblo Mágico han padecido algún tipo de abuso, arbitrariedad, calumnia, maltrato o, simplemente, la falta de atención y seguridad por parte del ayuntamiento.

“El Diablo” ha sido poco profesional y, sobre todo, soberbio con un sector clave de la sociedad: la prensa. Algunos representantes de los medios de comunicación han sido atacados por el “empresario”, a quien no le gusta que la gente sepa la realidad que se vive en su municipio.

Y si a esta actitud soberbia se le suma la falta de profesionalismo y preparación de sus asesores —en especial de dos que incluso comparten apellido—, el resultado es un comportamiento errático por parte del presidente, quien además se asume como un gran influencer o tiktoker. Los malos consejos de estos “asesores” le han costado muy caro.

Su última pifia mediática ocurrió la semana pasada, cuando el ayuntamiento difundió un comunicado oficial en el que se expusieron datos personales y fotografías de un comunicador. Este periodista, desde el medio en el que colabora, ha evidenciado de manera constante errores, fallas y abusos del gobierno municipal, situación que ha incomodado al edil, al grado de intentar frenar las críticas o desviar la conversación pública.

El error del empresario, constructor y aspirante a influencer podría tener consecuencias serias. De entrada, provocó que la mayoría de los colegas de los medios de comunicación condenaran su proceder, particularmente por la difusión de información sensible a través de un comunicado oficial.

Desde este espacio, hacemos un llamado al secretario de Gobernación, Samuel Pala, para que ponga atención en el comportamiento del presidente municipal y, sobre todo, para evitar que Chignahuapan siga cayendo en una espiral de irregularidades, abusos y malas decisiones.

Porque, de seguir así, a este Pueblo Mágico se lo puede terminar llevando —literalmente— “El Diablo”.

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