Hernán Bermúdez Requena, mejor conocido como el “Comandante H”, fue señalado en 2022 por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como integrante de la organización criminal La Barredora, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Pese a ello, permaneció como secretario de Seguridad Pública de Tabasco gracias al respaldo político de Adán Augusto López Hernández.
El señalamiento salió a la luz tras la filtración de documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional por Guacamaya Leaks, donde también se menciona al entonces comisionado de la Policía Estatal, José del Carmen Castillo.
Bermúdez llegó a ese cargo en 2019, durante el gobierno de López Hernández, con quien mantiene una relación cercana desde hace más de 30 años. Tras la salida del hoy senador a la Secretaría de Gobernación en 2021, su sucesor Carlos Merino Campos decidió mantener intacto el gabinete, consolidando la permanencia del “Comandante H”.
Su relación con la política tabasqueña se remonta a 1992, cuando arribó a Villahermosa de la mano de Jaime Lastra Bastar, actual coordinador de los diputados locales de Morena y uno de los hombres más cercanos a Adán Augusto. Con el respaldo del entonces gobernador interino Manuel Gurría Ordóñez, Bermúdez asumió la Dirección de Seguridad Pública sin mayor experiencia que su paso como policía en la Procuraduría capitalina.
Desde entonces logró colarse en diversos gobiernos priistas: con Roberto Madrazo Pintado (1994-2000) dirigió el Centro de Readaptación Social; y con Manuel Andrade Díaz (2001-2006) fue subsecretario de Prevención y Readaptación Social, además de Protección Civil.
En 2006 enfrentó uno de los episodios más oscuros de su carrera. Mientras fungía como subsecretario, fue detenido por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, acusado de participar en el homicidio de Ponciano Vázquez Lagunes. Permaneció arraigado 11 días y fue liberado por falta de pruebas.
Aquella detención coincidió con su cercanía a Cirilo Vázquez Lagunes, el cacique del sur, asesinado meses después en Veracruz. Al funeral acudió Adán López, quien se justificó alegando amistad con la hija de Cirilo, exdiputada federal del PAN.
Tras quedar en libertad, Bermúdez atravesó un largo periodo de ostracismo durante los gobiernos de Andrés Granier Melo y Arturo Núñez, adversarios del grupo político de Gurría y Madrazo. Se refugió en el negocio de la construcción junto a su hermano Humberto.
Su regreso se dio en 2018, en la campaña de Adán Augusto a la gubernatura. Con el triunfo, volvió a ocupar cargos clave: primero en la Policía de Investigación y después al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, donde se mantuvo pese a los reportes de inteligencia que lo ligan al crimen organizado.
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